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Últimamente me está pasando algo muy extraño.
Como ya sabéis, mi vida ha dado un giro bastante drástico en el último año. Y todo cambio profundo conlleva un gran revuelo interno. Pero, poco a poco, lo que antes me parecía ajeno ahora es familiar; lo que me costaba un mundo, ahora fluye. Todas las piezas vuelven a tener sentido.
Sin embargo, justo ahora que las cosas encajan, ha llegado una sensación incómoda. Llevo un tiempo sintiéndola y hasta ahora no le había puesto nombre.
Cuando llevas mucho tiempo pasándolo mal y te encuentras, de repente, en un momento de paz, aparece una falsa sensación de urgencia y temor.
Temor a que esto se acabe, a que todo vuelva a cambiar, miedo a que no pase nada o a que pase todo al mismo tiempo. Y entonces, esa calma se transforma en nerviosismo. Te empiezas a preocupar porque no quieres volver atrás.
¿Por qué nos asusta la tranquilidad?
Tenía curiosidad por saber si esto nos pasa a más personas, y lo que he encontrado es revelador:
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El Modo Supervivencia: Cuando vivimos bajo mucho estrés, nuestro cuerpo se acostumbra a niveles altos de cortisol. Una vez que el problema desaparece, el cerebro sigue en modo alerta, esperando el próximo golpe.
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Ansiedad Anticipatoria: Es ese estado en el que no puedes disfrutar de lo bueno porque estás convencida de que algo malo va a suceder para "compensar" esa felicidad.
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Aburrimiento Ansioso: Al pasar de un estrés extremo a la paz absoluta, el cuerpo echa de menos esa "adrenalina" y dispara señales de pánico para que te actives. Es, simplemente, tu cerebro pidiendo la "caña" a la que estaba habituado.
Entender esto me hizo comprender por qué ciertas estrategias empezaron a ser básicas en mi día a día.
3 Estrategias para abrazar la calma
Si te sientes envuelta por esta inquietud cuando todo va bien, estas 3 herramientas te ayudarán a recalibrar tu sistema:
1. Crea un Ritual de Seguridad
Tener ciertos rituales es fundamental para una vida en calma. Actividades como preparar tu café con calma, leer un libro o pasear por la naturaleza le dicen a tu cerebro: "Todo está bien, este es nuestro orden". Al estructurar el día con hábitos que asocias al bienestar, tu mente deja de divagar porque ya sabe qué viene después.
2. La Gratitud Consciente
Parece algo puramente espiritual, pero es ciencia: la gratitud nos ancla al presente. Nos obliga a poner el foco en lo que tenemos y somos hoy, aquí y ahora. Es el antídoto perfecto para el miedo al futuro.
3. El Ejercicio de Enfoque
Esta es, sin duda, la que más me funciona a mí. Te hablo de un ejercicio que requiera mucha concentración (ya sea por su dificultad o por la técnica). El deporte, además de focalizarte, requiere disciplina y dominio mental. No hay nada mejor que entrenar el cuerpo para demostrarle a la mente que tú tienes el control.
Te prometo que empezar a introducir estos hábitos cambiará tu relación con la paz. Y, por supuesto, si sientes que esta sensación te supera, no dudes en acudir a un especialista; pedir ayuda es siempre la decisión más valiente y acertada.
Ahora cuéntame tú: ¿Te ha pasado alguna vez eso de sentirte nerviosa por estar "demasiado bien"? ¿Qué haces tú cuando sientes que no puedes disfrutar de tu propia calma?
Te leo en los comentarios, nos vemos en la próxima charla.
Con cariño,
Rocío
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Comentarios
Rocio , he leído artículo y me he sentido identificada, para mí el deporte y la actividad física me ha ayudado muchísimo.
Además tengo la suerte de compartir un día a la semana un paseo ( sobre dos horas) con un grupito que hemos formado varias amigas y es la mejor medicina . Reímos y hablamos mientras disfrutamos de la naturaleza . Estoy feliz y soy muy afortunada por ello.
Gracias por tus palabras , leerte todas semanas es también una pequeña dosis de alegría .
¡Hola! Qué alegría leer que te has sentido identificada. 🤎
Me parece una maravilla ese ritual de los paseos con tus amigas; como bien dices, la risa, la naturaleza y la conexión son la mejor medicina del mundo. Esos momentos son los que realmente nos anclan y nos enseñan que está bien disfrutar de la paz.
Gracias de corazón por tus palabras; saber que estas charlas son una dosis de alegría para ti es, para mí, el mejor regalo. ¡Un abrazo enorme! ✨