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Bienvenidos y bienvenidas una semana más a Dulces Charlas y Café, vuestro rincón de calma y conexión.
Hoy me siento especialmente conmovida frente al teclado. No es una entrada cualquiera; ojalá lo fuera, pero no es así. De hecho, creo que es el texto más difícil que he escrito hasta el momento.
Hace seis meses que este proyecto vio la luz. Nació como un espacio personal para practicar marketing y comunicación, pero si tuviera que definirlo con una sola palabra hoy, sería conexión. Escribir me ha servido para entrar en mí, conectar con mi esencia y descubrir partes de mi "iceberg" que estaban ocultas. Lo mejor de todo ha sido poder compartir ese despertar con vosotras.
Y si esto suena a despedida, es porque, por ahora, lo es.
La coherencia como brújula
Siempre hablamos aquí de ser coherentes con quienes somos y con el momento que atravesamos. Promovemos vivir conscientemente y soltar aquello que, en lugar de sumar, nos resta paz. La calma es la base de este blog y, precisamente por eso, he decidido adelantar el fin de temporada a hoy mismo.
Quiero explicarme bien: este proyecto me importa más que nunca. Amo escribir, reflexionar y ver cómo estas charlas generan conversaciones reales a pesar de la distancia. Pero si algo he aprendido es que no importa la cantidad, sino la calidad. Como suelo decir (y mi pareja podría confirmarlo sin ninguna duda): “No es tanto cuánto amas algo, sino cómo lo amas”.
Poner límites es un acto de amor
Deseo que Dulces Charlas y Café crezca en vuestros corazones, pero no puedo lograrlo si no le dedico el tiempo y el mimo que merece. He decidido no alargar más un chicle cuya elasticidad ha llegado al límite.
A veces nos dicen eso de “si quieres algo, debes intentarlo aunque cueste” o el famoso “todos tenemos las mismas 24 horas”. Son frases que deberíamos reflexionar antes de soltar a la ligera. Sí, hay que esforzarse, pero ¿a qué coste? ¿A costa de nuestra tranquilidad o estabilidad emocional?
Ahí es donde entran en juego las prioridades y la coherencia. No puedo hablaros de calma, de vivir despacio y de conectar con la verdad, cuando para escribir estas líneas estoy haciendo todo lo contrario. Sería traicionar la esencia de este rincón.
Un adiós con el corazón lleno
Con todo el amor del mundo, hoy cerramos la primera temporada de Dulces Charlas y Café.
Me voy con la maleta llena de vuestras palabras, de vuestros correos y de la satisfacción de haber creado un espacio de paz en un mundo que a veces grita demasiado. Me voy para poder volver con la luz renovada, para que cuando nos reencontremos, cada palabra que leas sea un regalo y no una obligación.
Gracias por acompañarme en estos seis meses de café, confidencias y crecimiento. Gracias por dejarme entrar en vuestra vida y por recordarme que, a veces, el mayor acto de valentía es saber cuándo es momento de parar.
Hoy no te pido un consejo, hoy solo te pido un abrazo en forma de palabra. ¿Qué te llevas tú de estas charlas? ¿En qué momento de este viaje sentiste que estábamos conectadas? Te leo una última vez (por ahora) en los comentarios; me harás el regalo más bonito para este descanso.
Con todo mi cariño, siempre,
Rocío
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Gracias por compartir tus pensamientos y vivencias. Cuando vuelvas estaré esperándote . Un abrazo